1. Mudo y Miope.

     
  2. Un martes por la noche, mudomiope de cansado, volvía a encerrarme hasta mañana.

     
  3. El viejo Miguel Adrán. (relato corto)

    Miguel Adrán,  un extraño viajero, que escondido en su caravana, un oxidado  y gris Mercedes Benz  lleno de frazadas a cuadros donde  fantasea con viajes utópicos alimentados por “De la Tierra a la Luna”  de Julio Verne.

    Con afán de nuevas ideas, sale a caminar por esa ciudad a la que llegó de madrugada y todavía no conoce. Camina lento y mirando al suelo como si contase las baldosas, casi ni escucha los ruidos de la ciudad.

    Se detiene en una esquina y recorre los ángulos edificios hasta el fondo de la calle.

    Después de tanto pensar, se sube a cualquier línea , se sienta y se saca la boina negra, sin dejar de ver por la ventana.

    El paseo le dio sueño, se le cierran los ojos. Y de golpe ve una hilera de árboles al fondo en medio de todo ese cemento. Camina al fondo del colectivo y toca el timbre.

    Llega a un canal en medio de la ciudad y ve como se elevan a su costado unas plantas que le recuerdan a las redes de venas de un ojo irritado por el cansancio.

    El restaurant Maxim´s funciona? (piensa en silencio)

    Se abstrae a ver los relieves de la pared. (esas mujeres están suspendidas en el aire.)

    Se ve que por aquí paso una legión de la pero casta de monstruos  sanguinarios que hicieron  desaparecer personas. Y esto no es un cuento de Verne…

    Los chinos son ubicuos.  Piensa mientras come un chao fan algo frío.

    Ve curvas las líneas rectas. Está cansado.

    Anduvo mucho todo el día, pero le era imposible dimensionar tremenda ciudad. Tenía que observar todo desde otro plano y aprovechando un edificio con el portón abierto, subió a la terraza y con los ojos grandes y sin parpadear miró la gran ciudad y termino una parte del rompecabezas. Luego miró la Luna y dijo para adentro: _ ya estoy más cerca…

     
  4. Brujería.

    Pasajes a Sabbat.

     
  5. Siempre Vuelvo II  (anotaciones)

    Las casas de adobe inhabitadas, dan esa sensación de que nunca fueron habitadas. Viven solo cuando viven en ellas. Después pareciera que, junto con el revoque también perdieran su esencia, su ánimo. Hasta creo que enflaquecen… 

    Alguien, junto (o juntó) a su vida entera y un día tuvo que irse. 

    Me resulta imposible no querer imaginar, aunque sea un poco, como fue cuando ese adobe tenía ánimo/a.

    La planta de peritas atrás del alambrado, las siestas de verano, nosotros trepando a las ramas. El  jugoso premio.

    La flor hedionda y extraña de mi niñez.  Con su cuerpo redondo, amarillo y rojo, y los filamentos tipo tentáculos. 

    La capilla que quedo al margen de sus fieles y hasta de su propia religión.

    Detrás de la casa de adobe encuentro el pozo de agua. Lleno de oscuridad, tanta que hasta parece que tiño de negro el agua. No puedo ver el fondo.

    Si hasta las cañas pierden su color para ponerse gris y quebradizas de secas. Entre caña y caña veo el huerto lleno de verde, lleno de hierva salvaje.

    Breve fue el recorrido, pero lleno de símbolos, objetos que me arrancan de mi tiempo y realidad, y ahí llegan auras del pasado. No escucho nada y a la  vez el viento sopla tan fuerte que hace tanto ruido.

    Termina el recorrido; nos lo dice la mariposa que también termina el suyo. 

     
  6. Siempre vuelvo.  (anotaciones)

    Unos kilómetros antes de llegar al cruce con Belén (catamarca) me encuentro con esta escena que me deja helado. Un escenario digno de un Dani trejo. 

    El santuario del Degolladito. Un historia de pueblo, que dice de un peón que cobra su trabajo, y que mientras volvía a caballo a su hogar es asaltado y degollado por los ladrones, que pocos kilometros más adelante mueren de forma brusca en un accidente. 

    Empezamos el viaje por la siesta, una siesta inusual para ésta parte del país, sobre todo en verano. Empiezo a ver al costado de la ruta las capillas de los pueblos, lo más evidente por lejos, las casas de adobe se camuflan muy bien en todo ese paisaje árido.

    Las taperas, con el tiempo, se convirtieron en una especie de cubo de propaganda política, una especie de virus que afecta a todas éstas. 

    Al fondo veo el “Cerro Negro”, nombre que adoptó el pueblo que está al pie.

    Se había metido ya el sol. Yo Volvía a mi casa paternal, un día nublado y fresco. No se que será pero me siento bien cuando vuelvo, la mayoría de las veces.

    Un clásico de día nublado tiene otro gusto. (Barrio 200 vivendas)

    La calle 25 de Mayo de Tinogasta completamente vacía un domingo por la tarde de mucho calor. 

     
  7. Córdoba (Octubre)

    Salimos de casa, rumbo a ninguna parte, con los pies pesados y las mentes ligeras, con ganas de encontrar algo que concluya el día. Por la vereda de la cañada nos despabilan un par de campanasos, un ruido a cobre o bronce (que se yo…) fracturado que se olvido de la  armonía. 

    Es tarde, de cuando en vez veo un par de caminantes, van mirando al piso apurados; llegan tarde. Otros recién salen, van relajados, otros van sedados. Da la sensación de ciudad de remiseros cansados. Me sorprendo, ni siquiera queda el aura del ajetreo diurno. Estoy tranquilo por el barrio Alberdi.

    El colectivo “Pirata” pasa por la avenida, lleno de euforia post-partido, los trapos siguen canalizando energía. El equipo gano y mañana es lunes, pero sin todo ese agobio de lunes.

    Halos de luces. Todo va tan deprisa, y yo parado ahí en medio tan tranquilo, casi como burlandome, sin ninguna otra preocupación, embelesado con mi dedo que aprieta el disparador, no escucho más que mi propia voz, una voz mental que cuenta segundos.

    "Se hizo la hora", que expresión extraña, pero como sea así es. Me siento en el colectivo y quedo inmóvil. Estamos callados, apenas nos sonreímos. Cuanto sueño, queda un largo retorno. Afuera en la terminal veo a la gente que se detiene con cara de preocupación, buscan su plataforma. 

    Estoy tranquilo, en cierta forma me reconforta dejar esta ciudad. Deje cosas pendientes, siempre pasa. 

    No siento mas que un zumbido, y aprovecho para hacer un recorrido mental de estos días. Que bueno fue todo. 

     
  8. Para tu Insatisfacción crónica.

    https://www.youtube.com/watch?v=0hR2iMjelZ8 (Circulo polar ártico - Mesmerize Records)

     

  9. "El circo siempre está lejos."
     
  10. El circo siempre está lejos.  (Afuera)

    Con o sin elefantes siempre son nómadas y el payaso por más feliz que parezca, siempre es un triste. La carpa, vacía por fuera y colmada por dentro, una especie de templo sagrado que guarda acrobacias y esconde trucos mágicos, bruta de evidente por fuera, y tan secreta por dentro.

    Gran convoy ajeno a cualquier tipo de estadía que no deja de llegar e IRSE. Un submundo que no echa raíces, las estacas le bastan.

    http://www.youtube.com/watch?v=_9ZWP89bB20